La actividad ganadera ovina era una de las mas importantes actividades económicas desde la baja edad media. Eso era debido a que de las ovejas se producía carne, leche y la preciada lana merina, considerada una de las más finas del mundo. Otras actividades muy importantes eran el cultivo del cereal y el viñedo en la agricultura. 

Gorro de lana merina con el Guadalquivir de fondo

Las vías pecuarias cruzan de norte a sur la península

Los rebaños de ovejas necesitaban pastar durante todo el año. Por ello, era necesario aprovechar los diferentes pastos disponibles en invierno y verano. Para desplazar los rebaños se seguían utilizando las  cañadas creadas por pueblos como el turdetano, tartesio o romano. Estas antiguas culturas ya daban gran prioridad a la cría del ganado lanar y cruzaban de norte a sur la península, casi en su totalidad para seguir el ritmo de las estaciones.

Las cañadas servían para designar anchas veredas de tierras cultivadas, en las que se podían extender los ganados trashumantes sin restricciones de ninguna clase. Estas cañadas reciben hoy el nombre de “vías pecuarias” y están establecidas en una red nacional que tiene como función constituir un legado histórico de interés capital, ya que son un elemento esencial en la ordenación del territorio y sirven para diversificar el paisaje, entre otros puntos importantes. 

Pastor con ovejas recién esquiladas en el paraje natural Brazo del Este, estuario del Guadalquivir

Si nos centramos en el territorio que nos ocupa, encontramos varias vías pecuarias de gran relevancia, una de ellas es la “cañada de Medellín – Isla mayor” llamada también “la cañada de La Isla”. Esta cañada discurre paralela al cauce del arroyo Rio Pudio, que nace en la localidad de Olivares y que se bifurca hacia los pinares de La Puebla del Río, extendiéndose hasta las marismas del Guadalquivir, ya dentro de los terrenos del municipio de Isla Mayor, antes de que Rio Pudio alcance su desembocadura.

La importancia de la trashumancia en tiempos de Alfonso X el Sabio para la ganadería ovina, hizo que se creara el “concejo de la mesta”.

El concejo de la mesta fue creado por Alfonso X el Sabio y en el se reunían a los grandes ganaderos de ovejas de Castilla. La mesta, tenía potestad sobre sobre todos los ganados de Castilla y en ella dominaban los dueños de los rebaños, entre los que primaban las órdenes militares, las iglesias, los grandes monasterios y la alta nobleza. Esta pertenencia al concejo de la mesta, aportaba grandes privilegios a sus “asociados”, como eximir de testificar en un juicio o realizar el servicio militar, entre otras. En agosto de 1273, el rey Alfonso X le concedió el título de “Honrado” y fue la primera institución de derecho público en favor de la oveja.

Alfonso X el Sabio, que recibía ese apodo por su gran conocimiento en diversas materias y su amplia cultura, tuvo una gran vinculación con la cuidad de Sevilla, teniendo en sus alrededores algunos de sus lugares favoritos y dedicados al esparcimiento y el ocio, como es el caso de “los montes realengos”, en el término municipal de La Puebla del Rio, una finca que hoy disfrutan sus descendientes y que forma parte del patrimonio arquitectónico de la Junta de Andalucía. Murió en Sevilla, dejando un legado para la cuidad que perdura hasta nuestros días: la bandera de Sevilla y nuestro icono del NO-madeja-DO.

NO-madeja-DO

madeja de lana merina

madeja de lana merina

Éste es un jeroglífico que denota la cultura y conocimientos de Alfonso X. El rey deja plasmada la importancia de la lana en su reinado. La madeja de lana e utilizada como parte de ese legado y regalo a la ciudad de Sevilla por no haberle abandonado hasta la hora de su muerte, dadas las revueltas causadas por parte de su hijo Sancho para hacerse con el trono.

El símbolo de Sevilla en azulejos del parque de María Luisa

El símbolo de Sevilla en azulejos del parque de María Luisa

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